martes, 21 de mayo de 2013

1. El derecho que un adulto le lea en voz alta o lea a su lado.


Qué escoger para que los hijos lean es siempre un tema. Sin importar la edad. Y muchas veces llegamos a casa con el libro equivocado. El Decálogo del Niño Lector ayuda. Hay varios pasos que sirven de guía para ayudarnos a escoger libros que nos ayuden, como bien dice este artículo a desarrollar en nuestros hijos la lectura como un acto de placer, y no una obligación.

Esta semana estamos impulsando el punto

1. El derecho que un adulto le lea en voz alta o lea a su lado.

Nada supera leer junto a nuestros padres, comentar con ellos, hacerles mil preguntas, y como bien dice este artículo, es una oportunidad de oro para conocerlos mejor, tratar de entenderlo y ver cuáles son sus gustos, sus inquietudes.


Leer juntos nos ayuda a introducir la lectura como una actividad, como acción, como placer y acto de creación. Todo lector es creador. Y la lectura estimula la creatividad precisamente porque activa la imaginación. Al leer con nuestros hijos nos daremos cuenta inmediatamente que un mismo libro no es el mismo para dos lectores, y ciertamente no lo es en el caso de un niño y un adulto, las aproximaciones son distintas, y si se conversa sobre ello veremos la diferencia más todavía. 

La lectura no necesariamente es un acto aislado, aunque a veces sea un refugio al que acudimos para estar a solas, cosa es fundamental y necesaria para cualquier ser humano, pero para que esos encuentros en solitario rindan frutos es necesario entender la lectura como espejo, como herramienta de búsqueda de la identidad. Sí, más que acto aislado es una herramienta de INDEPENDENCIA.

Es el primer paso para aprender a AMAR LOS LIBROS. Como objeto y como historia. Y la mejor forma de transmitir ese amor es leer a los hijos, y leer con los hijos. 

TIPS: 

- No te preocupes demasiado por hacer voces y sonido. Hay gente que puede, gente que no, lo que hará el encuentro exitoso es que tu hijo se sienta cómodo, cerca de ti, en una posición en la que sienta seguridad y calor. 
- Piensa en este tiempo como una actividad de acercamiento y amor, no como una tarea o una obligación.
- Puedes establecer una rutina, como leer antes de ir a la cama, pero también recuerda que debemos ser flexibles, si eso no te funciona busca otra momento. 
- No tengas miedo decir, hijo hoy no puedo leer, o hijo hoy lees tú solo. 
- De vez en cuando sal de la rutina y lee en un parque, en un café, o en un momento no esperado. 
- Si has perdido la rutina, vuelve a ella. No tengas miedo. Siempre podemos recomenzar. 
- Busca libros que te gusten a ti sobre temas que le interesen a ellos. 
- Si no te gusta el libro, has el esfuerzo, pero sé honesto, los niños se dan cuenta muy fácilmente cuando estamos fingiendo. Es también una manera de enseñarles respeto. 
- Si no te gustan los libros que escoge tu hijo, llega a un compromiso. Si le lees con entusiasmo el se va a interesar en los libros que te gustan. 
- LEE los libros antes de leerlos a ellos, o al menos busca reseñas que te indiquen de qué va a fin de evitar sorpresas desagradables. 
- La naturalidad es el mejor camino. Deja que las cosas fluyan. 

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