miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Anna Frank censurada?



En Michigan una mamá quiere que retiren El diario de Ana Frank del curriculum de 7mo grado porque contiene "material  inapropiado" y fragmentos "casi pornográficos". Es decir, dejemos a un lado lo que realmente nos conmueve de este libro. Lo que denuncia. Lo que resalta. Su importancia como camino para hablar sobre temas que las futuras generaciones tienen que conocer, y sobre los que tienen que discernir. Muchos padres pretenden cegarse y cegar a sus hijos, creyendo que prohibiendo y censurando van a mantenerlos aislados, incluso de sus hormonas. Olvidemos que con acceso a un teléfono inteligente un niño de cualquier edad puede tener acceso a toda la pornografía que quiera, como la quiera, como le llegue, como se la mande quien sea, y además gratis. Y sin supervisión. 

Cómo es que todavía hay gente que no entiende que la prohibición generalmente logra el efecto contrario es algo que cuesta entender. Sobre todo en el mundo desarrollado, viniendo de gente que supuestamente es educada, ilustrada y tal y que se yo. Cómo es que no se dan cuenta de que la censura no funciona de nada. Al contrario, las prohibiciones generalmente tienden a exacerbar la curiosidad. Y en la adolescencia es peor todavía. Aquello que nuestros padres prohíben con más vehemencia es justamente lo que más nos llama la atención, y parte de ese proceso tan doloroso, que tal vez no termina una vez completada la segunda década de vida, tiene que ver con encontrarnos a nosotros mismos, intentando seguir o infringir los límites que nos han puesto nuestros padres.

No digo que no haya libros que no sean “los ideales” a cierta edad. Claro que sí. Como todo, no se trata de censura, se trata de madurez, de preparación, de entendimiento. Como todo en la vida, en la literatura también se recorre un camino. Yo recuerdo que mi mamá, quien fue mi gran promotora de lectura, junto con mi papá, me quitaba las páginas de los libros de Barbara Taylor Bradford cuando yo tenía apenas doce años. Y no lo hacía en tono de escuela de monjas, ni con discursos estilo “es que te vas a ir al infierno si lees esto” “las “niñas buenas” no leen estas cosas” “esto es basura” En fin, lo típico del discurso de quien teme al sexo y que no termina sino por ser una doble moral, y al final no aporta nada, sino que aumenta la curiosidad y termina por hacer más daño.

En mi caso el tema no era tanto llegar a ser una "niña buena" sino una "niña inteligente", cosa que tampoco es tan fácil, y por la que todavía lucho. En cuando a la lectura, digamos subida de tono, siempre fue una cosa muy honesta y bien argumentada, mira, estas páginas no las lees ahorita, porque la verdad, yo que soy tu mamá considero que no es el momento. El sexo es una cosa maravillosa, y que no lo descubras de la mejor manera te generará ideas erróneas sobre él, entonces ten paciencia, que cuando estés lista, yo  te las voy a devolver. 

Unos años más tarde (no muchos), me acordé de las páginas. Por supuesto nadie sabía donde estaban,  cosa que me generó una amargura terrible. Yo quería leer ESAS páginas. No era comprar un libro nuevo, eran ESAS páginas. Hasta que por cosas de la vida un día sencillamente aparecieron. Ya en ese momento lo leí y me dio risa. La verdad no era nada del otro mundo. Si te pones a ver hay vallas publicitarias que tienen contenido mucho más fuerte. Pero se lo agradecí a mi mamá. Fue una gran lección. En muchos sentidos y sí, me ayudó a ver el sexo como algo maravilloso y natural. Espero tener la misma inteligencia y paciencia a la hora de criar a mis hijos y no caer en estas trampas, de tapar, de pretender que no existe o de designarme árbitro máximo de la moral, como yo no fuese humana.

Al contrario. El mundo está tan complicado que la única manera que tenemos de ayudar a nuestros hijos a canalizar temas como este, es hablándoles. Y no me cansaré de decirlo, hasta que me quedé aliento, la lectura es el mejor camino. Discutiendo un libro se llega a los temas más delicados. Porque uno se proyecta. Es mucho más fácil conocernos cuando nos identificamos en otro. Es mucho más fácil expresar aquellos sentimientos que de otra forma tal vez nos sentiríamos avergonzados de comentar.

Nuestra mejor herramienta como padres es la comunicación. Y el libro es uno de los mejores medios. El que entienda eso tiene parte de la batalla ganada.  

2 comentarios:

  1. Ola me a gustado mucho tu articulo porque llevas mucha razon no creo que tuviera contenido sexual tan fuerte ¿podrias decirme donde leeiste las paginas censuradas?? las intento buscar pero no las encuentro tengo mucha curiosidad por leerlas porfavor responde.

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  2. Hola! No tengo las páginas exactas, ya que oficialmente no lo han censurado, en el artículo de The Guardian hablan de que hay algunas versiones reducidas de la novela, y otras completas es cuestión de preguntarle al librero cuando compres el libro. En realidad se refiere a la parte que ella habla de su cuerpo y como te mencioné arriba no hay censura oficial, así que el libro que tú tienes seguramente incluye esa parte, y es tan inocente que ni te das cuenta.

    Cualquier otra duda siempre a tu orden.

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