jueves, 16 de mayo de 2013

Un ojo demasiado inquieto


Un ojo demasiado inquieto

A Max le dolían los ojos
De tanto smog y aire insano,
Se tallaba las pupilas
Como quien busca un gusano.



Lo que sucede después es inesperado y una fascinante para los niños, que impresionados se lanzan con Max a las aventuras junto a su ojo submarino. Este libro ganador del Premio Hispanoamericano de poesía para niños 2006, es un libro que nos recuerda que la poesía además de ser bella, puede y debe ser una aventura.

Este es un libro maravilloso que nos recuerda a los adultos que un buen libro empieza por una buena historia. No debe ser algo excesivamente serio y es justamente allí, donde se casi se traspasan los límites, donde se llega más profundo.

No debemos olvidar, como padres y como maestros, que si nosotros nos aburrimos, que si el niño se aburre, percibirá la lectura como algo aburrido y perderá el interés.

Es maravilloso ver cómo Max se compenetra con su ojo, las aventuras a las que se lanzan, como lo cuida, como es parte de él, pero a la vez es otro ente.

Luego vienen los Retratos de familia, con poemas como El mundo inverso del abuelo calvo y el insomnio de la tía llorona.  Luego los Poemas del ojo, los Destellos sumergidos son mis favoritos, pero hay otras maravillas como el oso bi-polar, y el baile de la medusa.

Este es el libro perfecto para un varón inquieto, para enseñar a soñar, para hablar sobre cosas como los amigos, la personalidad, y la familia.

La maravilla de este libro, es que además de la historia que es entretenida y a veces truculenta, tiene mil dimensiones, y nos puede ayudar a hablar con nuestros hijos, de cualquier tema, pero además es un libro que para ellos puede resultar un gran refugio, una fuente de imaginación, y una maravillosa aproximación a la poesía.  

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