jueves, 27 de junio de 2013

La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares





El primer libro que leímos fue La invención de Morel.  Morel es un prófugo que llega a una isla desierta. En medio de su soledad ve llegar a unos turistas y registra todo en su diario. Él se esconde y los espía. O eso creemos. Tal vez son personajes inventados por una máquina, invención del personaje principal, Morel.  Los personajes comienzan a repetir acciones, y el prófugo se encuentra al borde de la locura. Además se enamora de uno de ellos,  Faustine. ¿Llega a materializarse o era un fantasma? Tal vez esa era la invenciónde Morel. Lo que sí es cierto es que él estaba desesperado por ella. 

Esta enigmática obra es quizás la más conocida del autor argentino. Es una obra con una inemensa profundidad, en la que a través de la invención, su máquina, su isla, sus ganas de vendernos un juego con la ilusión, con el presente, con el pasado, con hacer eterno aquello que inevitablemente debe pasar, tal vez una obsesión del ser humano con controlarlo todo, nos lleva a hacernos preguntas sobre los sueños, la imaginación, pero sobre todo nuestra percepción de la realidad. 

Su autor Adolfo Bioy Casares, nació en Buenos Aires en 1914 y murió en la misma ciudad en 1999. Fue un importante escritor de fantasía, policiales y ciencia ficción. Es conocido además por su gran amistad con Jorge Luis Borges, con quien formó durante años un duo creativo cuyos trabajos firmaban bajo el seudónimo H. Bustos Domecq, los segundos apellidos de ambos escritores. Bioy Casares con su impecable talento para narrar escribía obras en las que se notaba su obsesión por difuminar la linea entre la realidad en la fantasía, por ver donde estaba la frontera entre lo que soñamos y lo que experimentamos realmente, y cómo es que percibimos el mundo. 

La obra data de 1940. Aquí algunas de sus frases destacadas: 

"Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria; retener vivo todo el cuerpo. Solo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia."

"No fue como si no me hubiera oído, como si no me hubiera visto; fue como si los oídos que tenia no sirvieran para oír, como si los ojos no sirvieran para ver."

"No creo indispensable tener un sueño por realidad, ni la realidad por locura."

No hay comentarios:

Publicar un comentario