domingo, 14 de julio de 2013

Lo raro es vivir, Carmen Martin Gaite




Lo raro es vivir trata sobre una mujer que intenta vencer sus miedos al tener que aceptar la muerte de su madre, y asumir su propia vida, con todo lo que conlleva el peso familiar, un amor lejano que se la aparece de pronto y al cual se creía aún enganchada, y el dejarse llevar por el que podría ser el hombre de su vida.

Carmen Martín Gaite ciertamente enfrenta un tema que hoy en día es para unos una realidad, para otros casi tabú: amar da miedo. Entregarse da terror, y la verdad no todo el mundo tiene el valor de hacerlo. En esta sociedad en la que todo es relativo, nadie quiere arriesgar nada, el egoísmo es la directriz fundamental en todo y queremos tener un seguro antes de apostarle a nada, la verdad es que es bien difícil asumir una pareja.  Hay mucha infelicidad maquillada de perfección. Pocas personas lo asumen y le temen realmente a vivir sin autenticidad, asumiendo la cara opuesta. Es mucho más fácil maquillarse. Lo que me gusta de este personaje es que al menos intenta hacer el viaje. No digo si lo logra o no, porque entonces echo a perder la novela.

Lo que si diré ante este libro es que hay cosas que me parecieron mal explotadas, con todo el respeto a esta admirada autora. Las referencias al rock, comienzan por Sade. ¿De verdad? ¿Sade? Después es como que eso se queda allí y no se toca más. Hay unas referencias a que ella escribió unas canciones, y una de las canciones se llama lo raro es vivir, pero, la verdad me faltó verlo, aunque no leamos la letra de la canción, la verdad, me faltó ver de dónde salió toda la vena rockera. Quizá el problema era mi expectativa, yo quería más música.  

Otra cosa que debo decir que no me gustó demasiado son las alucinaciones del personaje. Sí ella ve cosas raras. Y es muy extraño porque es algo me pasa. En realidad me identifico plenamente, y me encanta el tema surrealista, pero creo que o abordas el libro desde esa óptica o no lo haces, pero siento que cortaba el ritmo de la novela cuando de pronto metía algo que no estaba sucediendo sino en el plano imaginario. A lo mejor fue el abuso de este recurso o lo descaradamente obvio, creo que sólo funcionó en el momento en que ella creyó ver a su ex tormento, ahí sí funcionó y fue maravilloso, ella ata toda esa alucinación a un sueño, a lo que tiene delante de sus ojos y ya uno no sabe bien qué está pasando. Uno se queda con la duda, ¿era él o no? Y además le grita “¡Eres un asqueroso! – le increpé-. Además no sé cuando me has protegido ni me has consolado de nada. ¡No eras el del sueño!”

¡Bravo! Bravo por las escritoras que no ponen a las mujeres a divagar y hacer idioteces todo el tiempo, una y otra vez, sino que finalmente utilizan su inteligencia, por más locas, por más intensas, por más soñadoras. Las mujeres inteligentes no son autodestructivas. ¿Qué tienen conductas que lo son? Bueno hija, como todas. Es más, quien no ha pasado por ahí debería hacerlo, porque es parte de la vida, es parte de crecer, es parte de convertirse en mujer, pero eso de enloquecer y perder los papeles para nunca recuperarlos. No. Eso en esta novela me encantó.

Tal vez no la obra magistral de Carmen Martín Gaite, pero está espectacularmente escrito, tiene una estructura fácil y unos fragmentos dignos de esa gran escritora que fue. Quizás más que rock, lo que si tiene este libro es referencias al cine, como bien dice la protagonista “Y ya bajo el chorro de la ducha, que siempre me inspira, seguí sacándole punta al circuito incesante que se establece entre el cine, los sueños, las normas de conducta y la interpretación de la realidad”.

“- A veces pienso –reflexioné en voz alta- que se miente por incapacidad para pedir a gritos que los demás te acepten como eres. Cuando te resistes a confesar el desamparo de tu vida, ya te estás disfrazando de otra cosa, le coges el tranquilo al invento y de ahí en adelante es puro extravío, no paras de dar tumbos con la careta puesta, alejándote del camino que podría llevarte a saber quién eres”. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario