martes, 16 de julio de 2013

Rayuela, 71. Melpómene y la Reina Mab


Explicamos algunas de las referencias culturales de Rayuela. 

"Y así uno puede reírse, y creer que no está hablando en serio, pero sí se está hablando en serio, la risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra, aunque mal les sepa a los cogotudos empecinados en creer que Melópene es más fecunda que Queen Mab. De una vez por todas sería bueno ponernos en desacuerdo en esta materia". Rayuela 71, Julio Cortázar

Melpómene: Hija de Zeús y Mnemosyne, es una de las nueve musas, las diosas del canto, de la música, del baile. Cuando a cada una de ellas se le asignó un ámbito literario a Melópene le tocó  la tragedia. Se representa entonces con una espada y con una máscara de tragedia.



Queen Mab: La reina Mab es un hada que aparece originalmente en la obra de Shakespeare, Romeo y Julieta, más adelante aparece en otras obras de literatura, es una pequeña criatura que entra por la nariz de la gente que duerme y llega a su cerebro, estimulándole a soñar con deseos realizados. Es la “partera” de los sueños.


Aquí el monólogo de Mercutio en la obra de Shakespeare:
Habla Mercucio:
Ya veo que te ha visitado la reina Mab,
la partera de las hadas. Su cuerpo
es tan menudo cual piedra de ágata
en el anillo de un regidor.
Sobre la nariz de los durmientes
seres diminutos tiran de su carro,
que es una cáscara vacía de avellana
y está hecho por la ardilla carpintera o la oruga
(de antiguo carroceras de las hadas).
Patas de araña zanquilarga son los radios,
alas de saltamontes la capota;
los tirantes, de la más fina telaraña;
la collera, de reflejos lunares sobre el agua;
la fusta, de hueso de grillo; la tralla, de hebra;
el cochero, un mosquito vestido de gris,
menos de la mitad que un gusanito
sacado del dedo holgazán de una muchacha.
Y con tal pompa recorre en la noche
cerebros de amantes, y les hace soñar el amor;
rodillas de cortesanos, y les hace soñar reverencias;
dedos de abogados, y les hace soñar honorarios;
labios de damas, y les hace soñar besos,
labios que suele ulcerar la colérica Mab,
pues su aliento está mancillado por los dulces.
A veces galopa sobre la nariz de un cortesano
y le hace soñar que huele alguna recompensa;
y a veces acude con un rabo de cerdo por diezmo
y cosquillea en la nariz al cura dormido,
que entonces sueña con otra parroquia.
A veces marcha sobre el cuello de un soldado
y le hace soñar con degüellos de extranjeros,
brechas, emboscadas, espadas españolas,
tragos de a litro; y entonces le tamborilea
en el oído, lo que le asusta y despierta;
y él, sobresaltado, entona oraciones
y vuelve a dormirse. Esta es la misma Mab
que de noche les trenza la crin a los caballos,
y a las desgreñadas les emplasta mechones de pelo,
que, desenredados, traen desgracias.
Es la bruja que, cuando las mozas yacen boca arriba,
las oprime y les enseña a concebir
y a ser mujeres de peso. 

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