martes, 17 de diciembre de 2013

La Palabra Ignorada: La mujer testigo oculto de la historia en Venezuela



En el ejercicio de la lectura uno suele acomodarse en un género literario. En mi caso, la novela suele ser aquel donde más cómoda me siente como lectora. Eso de meterse en una historia y vivir en ella durante un tiempo, que se prolonga entre el tiempo narrativo y el tiempo de lectura y que depende de tantos factores, es quizás el principal placer que encuentro a ese viaje que llamamos lectura. En estos días cayó en mis manos un libro de historia en Venezuela, y estando en el carro abrí las primeras páginas y ya no lo pude soltar. La Palabra Ignorada: La mujer testigo oculto de la historia de Venezuela, un libro que habla a través de las evidencias de cartas y archivos, sobre el papel de la mujer en Venezuela en tres tiempos: 

En la esclavitud nos muestra las vicisitudes de las mujeres esclavas, el precio que tenían pagar que conseguir la libertad, y lo que esta significaba, como se manejaban ante las leyes, luchando por obtener antes de la muerte al menos un atisbo a una vida de gente. Sin duda que nos muestra cómo se movía la sociedad, la visión ante el concepto del trabajo, de la mujer y de la figura masculina en su vida, sus deberes, aspiraciones y lo que impresiona, el tesón de las esclavas por luchar por sus principios, incluso en aquellas mujeres libres que eran esclavizadas a través del maltrato. 

Luego nos cuenta sobre la tormentosa relación entre José Antonio Páez y su esposa, Dominga Ortiz de Páez, con quien convivió durante diez años antes de abandonarla por otra mujer, con quien vivió hasta que esta falleció a causa de una enfermedad y con quien tuvo por su cuenta dos hijas. A través de Dominga podemos ver como esta mujer venezolana fue también una guerrera por la libertad y la independencia de Venezuela, como luchó por su país y luego por sus hijos, a pesar de la época jamás se dio por vencida, ni claudicó, siendo fiel a sus ideas y principios siempre, una mujer emprendedora y aguerrida, que no se dejó minimizar, incluso cuando los enemigos de Páez lo encarcelaron, siendo este tal vez el episodio más intrigante y significativo de estos personajes. 

Por último, nos cuenta sobre Antonio Guzmán Blanco y la relación con su esposa, Ana Tersa Ibarra, una pareja que a pesar de haber permanecido en estrecha unión durante muchos años, no dejó de pasar los altibajos que les impuso el haber vivido en un país en constante revolución, en una patria nueva buscándose a sí misma y tal vez nunca hallándose, un poco como vivimos ahora. A través de Ana Teresa vemos una vez más el papel de las mujeres en la Venezuela de la Guerra Federal y la Revolución Azul, y como estas no sólo se formaban sus ideas políticas, sino que incluso participaban sino activamente de una forma pasiva, igual de importante. 

Creo que este libro es fundamental para entender el papel tan importante que ha jugado  y que juega la mujer venezolana, no sólo en la política sino en los demás aspectos de la vida nacional. Es interesante ver como algunas de las conductas y visiones aquí expresadas nos dan luces sobre lo que es hoy la mujer dentro de su familia, en el trabajo, en sus vida en general. ¿Cómo es vista la mujer venezolana? Más allá de la fama que ha adquirido su belleza, están los demás aspectos que son más importantes e incluso están ligados a ese concepto de belleza. No podemos saber quiénes somos, o llegar a saberlo, si no entendemos bien de donde venimos. Como género, pero también como nación. El compromiso con formar país siempre ha sido tanto de la mujer como del hombre, y este libro lo demuestra. Y la verdad es que la vida amorosa de estos personajes es apasionante. 


Un libro ascinante y altamente recomendado. 

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