martes, 1 de abril de 2014

Arte y lectura en la búsqueda de la libertad


Mujer Libro, Salvador Dalí


En estos días me cuesta mucho leer. Es como si sintiera que las fuerzas que están fuera de los libros me jalan tanto que me cuesta entrar al viaje literario. Avanzo línea tras línea y el corazón no me deja seguir, la mente no se concentra y el cuerpo pide acción. Como esas mañanas en las que he tomado demasiado café.

El libro del mes en Ama-Gi es 1984. La discusión cerrada la vamos a tener el jueves 3. No he pasado de la página seis. Me cuesta demasiado. Lo leí por primera vez en el 2009, y ya sé lo que me espera. A veces siento que es una crónica de lo que estamos viviendo en Venezuela, razón de más para que se me haga difícil la lectura.

Sin embargo, cuando no leo ni escribo siento que algo falta en mi vida. Tengo incluso una reacción física. Un poco como los adictos que cuando les sustraen la sustancia de la cual se agarran ya sea para evadirse o saciarse empiezan a ver en su cuerpo las reacciones. Así me siento, como que me han sustraído una sustancia vital.

Entonces esta mañana comencé a pensar en la importancia de la lectura como un acto de subversión. Lo cierto es que aunque es algo en lo que se fijan pocos, los regímenes totalitarios controlan la mente y el pensamiento de los oprimidos a través de las trabas y controles que se imponen a la educación y la cultura. Los libros y más allá su discusión está prohibida en dictadura, porque mientras el hombre piense libremente querrá actuar sobre ese pensamiento y romper las cadenas que le atan. Es así no sólo desde el punto de vista político, sino también moral, espiritual, sentimental. La libertad, así como el amor, es algo que se aprende. Y su contraparte la sumisión, también.

Es por ello que hoy más que nunca me avoco a leer. Decido una vez más tomar el libro en mis manos y entregarme al acto de lectura. Como espacio de formación, de pensamiento, de creación de consciencia. No sólo la mía, sino la de quienes me rodena. Creo que es más importante que nunca que entendamos, frente a un contexto como este, que la lucha no sólo tiene un matiz externo, sino que es interno también. Que como individuos debemos tener las ideas en constante movimiento.

Los sucesos vienen y van tan de prisa. De un momento a otro la realidad se presenta como una locomotora. Tal vez pasan cosas que ya presentíamos, pero no es lo mismo ver que algo se presenta a sólo creer, intuir que es posible. Es muy importante para nuestro futuro que hagamos un gran esfuerzo por digerir el presente. Es muy importante para nuestro futuro que sepamos escoger las palabras que van a moldear nuestro pensamiento y que en esa medida serán servirán de motor para nuestras acciones.

El hombre fuerte y valiente es aquel que es firme en sus convicciones y a ello se llega a través del pensamiento. La lectura es la fuente del pensamiento. Leer hoy tal vez sea más difícil que nunca, pero es más importante que nunca. Frente a los horrores que estamos viendo, frente a la violencia, la intolerancia, el quiebre con los valores y la amoralidad rapaz que fragmenta nuestra población y nos sume en la desesperanza y el dolor, la vida interior es más importante que nunca. La vida interior del ser humano se alimenta de arte, cultura y lectura. Hoy más que nunca la poesía, la música y las bellas artes son claves para nuestra sociedad. De lo que leamos, escuchemos y veamos dependerán nuestros sueños, y de allí nuestro empuje para seguir adelante en la búsqueda de la libertad. No sólo la política, también la individual. Y esta última la que viene primero, la que nos impulsa a luchar por la segunda. Es en la búsqueda de uno mismo que se encuentra uno haciéndose lugar entre la colectividad.


La lectura. La cultura. El arte. Lo impulsan todo. Leer. Leer hoy más que nunca.

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