lunes, 9 de junio de 2014

Blue Label, Eduardo Sánchez Rugeles


La Historia Comienza: 

“Toda las madrugadas eran idénticas: Ávila y techo. Mi mamá había impuesto un régimen totalitario de horarios de llegada. Transgredir esas normas imponía sanciones domésticas. Conozco la maldición del insomnio. Primero fue la oscuridad,  luego la guerra. Durante los trasnochos infantiles me vi obligada a escuchar los enfrentamientos entre Eugenia y Alfonso. Fui testigo silente de batallas freak. Daniel, intimidado por la bulla, solía meterse en mi cama y apretarme contra su pecho. Supe, entonces, que Eugenia mother era un puta y que Alfonso Blanc era un güevón: una y otra vez, entre oraciones sin forma, intercambiaban los mismo epítetos. Daniel lloraba. Daniel siempre fue débil. Su debilidad me hizo improvisar una fortaleza que no tengo pero que todo el mundo reconoce. Natalia dice que nada me conmueve. Muchas veces he pensado que no sé celebrar la felicidad ni sufrir la desgracia. Soy ingestual, es verdad. Jorge dice que soy fría, que mis abrazos, en ocasiones, parecen los abrazos de un muerto. El insomnio hace posible la reflexión inútil. A vecs chateo con Natalia o con algún admirador ocasional pero, últimamente, toda interacción humana me aburre.”

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