sábado, 21 de junio de 2014

La Ladrona de Libros de Markus Suzak



Hay quien tiene el prejuicio con los best-seller. Porque así como un libro se pone de moda también se pone de moda despreciarlo, como si eso le subiese el calibre intelectual al que ve con superioridad algo porque fue exitoso, o porque le llamó la atención a las masas. Afortunadamente no es mi caso.  Aunque sé que hay muchos libros de gran éxito cuya calidad dista de lo aceptable, como es el caso de 50 Sombras de Gray, también es cierto que hay best-sellers que son maravillosos.

Es el caso de La Ladrona de Libros. No tenía pensado leer el libro. De hecho un amigo me lo recomendó, pero cuando llegué a la librería le pasé por encima y decidí comprar más bien The Fault in Our Stars. Mi esposo viajó y luego de pasar unos días con ese amigo llegó con el libro. 

A veces hay libros que insisten.

La Ladrona de Libros se toma un tiempo para que la trama y el estilo estiren las piernas y uno se sienta cómodo, atrapado dentro de la historia conviviendo con los personajes. El estilo de Markus Zusak, así como algunas de las decisiones editoriales, ciertamente están hechas para que una historia compleja se haga más amena para el gran público. Sin embargo, a medida que Zusak va desarrollando la trama uno comienza entender, esta no es la historia de una niña, es la historia de la humanidad. No es el recuento de lo que sucedió en las vidas de los personajes, sino es la vida. Lo que ser humano a hecho con la creación de su ser. A lo que ha llegado. La yuxtaposición de sus caras el amor y le miedo. 

No hay tarea más ardua para un escritor, para un novelista, que agrupar en la construcción de su trama temas tan profundos. Marjus Zusak utiliza muy bien los recursos narrativos, las partes fundamentales de la trama no están en suspenso. Es decir, el destino de los personajes lo conocemos desde mucho antes que termine el libro. Esta no es una historia que se lee “para saber qué pasa”, sino que se lee para saber “cómo pasa”, lo difícil es que al cerrar el libro no se puede evitar caer en es pregunta tan peligrosa: ¿por qué? 

No deja uno de pensar cómo tantos destinos fueron a caer en la mente torcida de un hombre. ¿Qué pasó en el alma de todo un país que arrasó con pueblos, con un continente, que generó una guerra mundial? Creo que lo más me marcó de este libro es la pregunta: ¿Por qué hombres que no quieren pelear van a la guerra? ¿Por qué nos matamos sin queremos vivir?

También está la gran pregunta de cómo seguimos viviendo después de ver tanto. Cómo salimos adelante. Qué nos cambia. Qué permanece intacto. ¿Qué es verdaderamente lo que importa?

Creo que uno de los grandes mensajes de este libro –y no lo digo por ser promotora de lectura- viene precisamente de la creación de un mundo interior. Sobreviven no sólo los que al final quedan respirando. Sobreviven los que aprendieron a soñar. Porque al son los sueños los que alimentan la esperanza. Es justamente a causa de la desesperanza que viene la locura, el comportamiento errático que hace que el miedo y el odio se apoderen del alma humana, que permiten a los que vienen cargados de resentimiento usar su poder para convencer a los demás que las dificultades de la vida tienen una causa externa, que somos inocentes al aniquilar, moral y físicamente a otro que es sólo un obstáculo para nuestra felicidad.

Este desgarrador libro, no deja de tener, sobre todo hacia al final, imágenes cargadas de gran belleza, hermosamente narradas y construidas, y de gran sensibilidad poética.

Tenía mucho tiempo que no retomaba el tema de la Segunda Guerra Mundial, porque me resultaba muy doloroso. Después de todo, empecé a aprender sobre ello de muy pequeña a través de los libros de historia que me leía mi papá. Era apenas una adolescente cuando me regalé Alza y caída del Tercer Reich. Hoy en día empiezo a penas a entender por qué su insistencia en que aprendiera sobre ese episodio de la historia. Creo que este libro es necesario para los adolescentes, creo que la discusión de los temas que toca es necesaria para la evolución de la humanidad.


Gracias a Markus Suzak por escribirla.

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