martes, 1 de julio de 2014

Día 1 - Un libro de la infancia

Los Hijos del Capitán Grant de Julio Verne



Mi biografía lectora comienza en mi casa. Siempre tuvimos libros cercas y mi mamá siempre que le hacía demasiada pregunta me contestaba: eso se busca en los libros. Entre algunos de especial cariño estaba una enciclopedia infantil que tenía los lomos de colores. Salía información de naturaleza, de historia, de salud. Esta última nos llamaba particularmente la atención, sobre todo por las fotos de enfermedades y malformaciones. Temas de la extraña curiosidad infantil. 

No sé qué edad tenía, sólo sé que un día mi mamá me regaló ese libro. Lastimosamente ya no lo tengo. No sé por qué escogió ese título de Julio Verne. En realidad yo lo había olvidado por completo, recordé este episodio estando en una librería en París, pensando que quería comprar un libro de Julio Verne para leerlo en francés y retomando el contacto con este maravilloso autor. 

Leí Los Hijos del Capitán Grant  hace mucho tiempo y ya no recuerdo los detalles. El padre desaparece y sus dos hijos se embarcan en una aventura para encontrarlo. DE las cosas que más recuerdo de la novela es el recorrido y la mención de latitudes, longitudes, posiciones, ciudades, países.  Recuerdo  la emoción de estar pegada al libro, con los nervios en la boca del estómago, sin poder soltarlo. Era un libro gordo y grande y yo sentía la importancia de tenerlo en mis manos y ser parte de esa historia. Recuerdo preguntarme cómo sería Glasgow porque mencionaban mucho la ciudad. 

Me encantaría volverlo a leer y lo que es más leerlo con mis hijos. 

Siempre me piden que recomiende libros para jóvenes lectores. La verdad es que Julio Verne es una maravilla. Sus historias son a temporales y están cargadas de emoción. La imaginación de Julio Verne es una gran puerta de entrada a la lectura. Lo certifico. 

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