domingo, 13 de julio de 2014

Día 10 - Un libro infantil





Descubrí la literatura infantil en el 2009 cuando estaba en estado por primera vez. Fui a una librería y compré un par de libros para leerle a mi barriga. Mi esposo fue el encargado de leer en voz alta. Al terminar el cuento mi esposo dice, este cuento es muy malo, yo creo que tú podrías escribir algo mejor. Me quedé pensando. A los pocos días conseguí un anuncio en el periódico sobre un taller de literatura infantil y juvenil dictado por Mireya Tabúas. Ese taller cambió mi vida. 

Descubrí un género nuevo. No. Más bien fue todo un mundo lo que se apareció ante mí. Reconozco que hasta ese día tenía esa visión sesgada de que la literatura infantil era menos. Menos seria, menos compleja, menos delicada, menos sensible, menos poética. ¿Cómo pude ser tan miope? Tan tonta. No lo sé. Tal vez porque a así somos los seres humanos cuando nos encasillamos en nuestra realidad, nos ubicamos cómodamente en un espacio y no salimos de allí. 

Descubrí un mundo de obras y autores, y una forma distinta de aproximarme no sólo a los niños, sino a mí y a mis sentimientos, a mi visión del mundo y al desarrollo de la imaginación. Ademas descubrí el libro-álbum y el mundo de la ilustración, algo que también es menospreciado, como ese momento en el que ya eres lector porque lees "sin dibujos". Cuando en realidad, las ilustraciones son casi más complejas de leer que el texto, requieren mucha observación y un mayor trabajo del cerebro. Una de las cosas que más lamento es no haber aprendido a dibujar y no tener talento para la ilustración. Cómo me gustaría hacerlo. 

El año pasado encontré este libro en una librería. Room on the broom (Un puesto en la escoba). Es sobre una bruja que va volando con su gato, y se va encontrando distintos personajes, muy diferentes, que le piden un puesto en la escoba. Cuando la escoba se hace demasiado pesada para los cinco y se rompe, deben enfrentarse a un dragón cuya comida favorita es las brujas. 

Es un trabajo de una dupla de autor/ilustrador que se ha hecho muy popular, Julia Donaldson y Alex Scheffer. El trabajo es impecable. El texto está en verso, y se complementa con la ilustración. El libro tiene mucho niveles, fascina a niños de distintas edades y tiene una gran cantidad de lecturas, desde la aceptación, hasta el coraje. No es que el libro infantil tenga que "tener un mensaje" o "una moraleja". El libro no debe ser un ente moralizador. De hecho cuando estamos frente a un libro aleccionador estamos frente a un mal libro. Lo importante es que las obras permitan a lector descubrir lo que el texto busca decir por sí mismo, o incluso le de un significado que el autor no planificó. 

Este libro es una maravilla. De una belleza y una sensibilidad que cautiva, independientemente de la edad. Tal es el cariño que le tenemos a esta bruja, que me hija me pide disfrazarse de ella en Halloween. Otra cosa que me gusta, es romper el paradigma de que las brujas son malas, tienen un gato negro, y que generalmente son las que persiguen a las princesas, porque son feas. Me encanta la idea de ver la belleza en algo que tradicionalmente se asocia con la fealdad. Creo que el mundo necesita más giros como este. 

Hace poco salió un corto, con el mismo nombre, que es una maravilla. Ese es otro que hemos visto hasta el cansancio. Nos demuestra que los derivados de la lectura, cuando se hacen con sensibilidad y respeto a la obra original, pueden ser tan maravillosos como el libro. Es cuestión de dejar los prejuicios y soñar. 

¡Amo la literatura infantil! 

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