lunes, 7 de julio de 2014

Día 5 - Una gran historia con un pésimo final



Empiezo por decir que es una lástima que no consigamos más libros de Carmen Martín Gaite en Venezuela. Conocí a esta autora en un curso de literatura española en la universidad de Rice. Me fascinó porque es de esas escritoras que escriben mujeres fuertes. De las que queremos ser, no de las que el mundo quiere que seamos. El cuarto de atrás es un libro sencillamente maravilloso. Lo que hace tan especial a Carmen Martín Gaite es su estilo, tan cercano, concreto, casi cotidiano, pero profundo y lleno de belleza. Yo pienso en la escritora que quiero ser y pienso en ella. 

Hoy en día es la escritora -hombres incluidos- más leída en las universidades americanas. Su visión de la sociedad trasciende lo español. Por eso el año pasado le encargué a un amigo este libro llamado Lo raro es vivir. Me llamaba la atención que era una historia de amor no sólo de pareja sino de madre e hija, y como esa relación nos marcan en todas las demás. La mujer pierde a su madre y busca además refugiarse en el rock, en la idealización de un amor que no fue y la valoración del amor que tiene enfrente, del que es. Es la búsqueda y la aceptación de la protagoniza, de la vida, las circunstancias, pero sobre todo de las acciones que la definen a su tiempo y en su espacio. 

La historia es maravillosa. Está magistralmente narrada. Carmen Martin Gaite tenía esos talentos que le dejan a uno el ambiente y las cosas grabadas, hasta mucho después de haber terminado el libro. El problema para mí estuvo en una cierta ingenuidad del final, mezclado con el hecho de que no vi el rock por ningún lado. Tal vez soy yo. Tal vez mi problema es que no son grupos emblemáticos para mí. Pero en ese sentido la novela falló. Quizás me engañó la sinopsis de la contratapa, pero en ese sentido no vi el rock en la novela por ningún lado, y me quedé falla. Creo que esta novela trató de alcanzar algo y no lo logró. Lo que no quiere decir que no valga la pena leerla, sin embargo, para alguien que se va a aproximar a Carmen Martín Gaite yo lo haría o por El cuarto de atrás o por Nubosidad variable. 

Sin embargo este ejercicio de hoy me dejó pensando en que los finales dependen a veces más del escritor que de el lector. A veces uno rechaza el final por cosas que no tienen que ver con la narrativa, la trama o el argumento, sino por cómo nos hemos visto reflejados en un libros y nuestras expectativas de la vida y lo que buscamos en la literatura. 

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