miércoles, 9 de julio de 2014

El Principito




El verano pasado me di cuenta de cuánto le gusta leer a mi hija. Sí, tal vez yo que me dedico a lo que me dedico he debido saberlo antes. Sin embargo el año pasado descubrimos que pueden ser sentadas, de seis, siete y diez cuentos, uno tras otro, o, el mismo cuento repetido diez veces. Hasta que la voz raspa y al final tengo que decir, ¡Ya Clari! no más. 

No tengo lectura planificada con ella este año. Entre otras cosas porque nos íbamos a ir en un viaje que todavía no sé si es posible. Como es muy probable que nos quedemos aquí estoy pensando que en vez de llenarnos de libros hagamos algo más interesante: que leamos una obra larga. 

En estos días recorriendo una librería vi esta edición de El Principito para niños y me pareció que podía ser interesante. Ella va a pretender que la lea completa en una sola sentada. Los pleitos entre su papá, ella y yo son: es que ese libro es muy corto, escoge aquel que es más largo mami, pero mi papá me lee más largo que tú - a las 9 de la noche yo estoy molida señores a las dos de la tarde le puedo leer el Nuevo Testamento si quiere-. Hace poco le empecé a explicar que uno va leyendo poco a poco. Lee un rato, cierra el libro y sigue más adelante. 

Este puede ser un gran compañero de las tardes de verano. 

El primer paso es salir en su búsqueda. Lo vi en una librería de Caracas, pero ahora no recuerdo cual. Así que primero saldremos a cazarlo. La ventura de leer comienza mucho antes de abrir el libro. 








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