miércoles, 3 de septiembre de 2014

11/22/63, Stephen King



Mi primer libro de Stephen King. No hubiera llegado a él de no ser por la recomendación de una gran amiga y lectora. Esto es lo bueno de las amistades literarias, que lo llevan a uno a lugares a los que no llegaría solo. No me gusta el terror, pero ahora estoy mordida por la curiosidad. 11/22/63 no es un libro de terror, aunque está cargado de tensión. Y en algunos momentos produce algo de miedo. Uno se crispa y mira por la ventana. Piensa en el destino y en las cosas que uno no ve venir y como la vida pasa así de pronto. De hecho eso mismo lo menciona Stephen King en el libro. A eso juega. 

Es la historia de Jake Epping. Un maestro de escuela que viaja al pasado y trata de cambiarla la historia evitando el asesinato de John Kennedy. La historia, el pasado, no se dejan y le ponen un montón de obstáculos. Además pasa lo de siempre, se interpone el amor. Decía Octavio Paz que los libros necesarios son aquellos que nos dejan llenos de preguntas. En este sentido Stephen King nos coma de ellas. ¿Se puede cambiar el pasado? ¿Sirve? ¿Qué significa cada cosa que hacemos? ¿Qué implicaciones tiene? Es el tipo de cosa que piensas cuando esa taza de café o esa diligencia que no tenías pensada te cambian todo un día. 

Una de las cosas que más me gustó fue el manejo de la trama y del argumento. El final no se ve venir. Para nada. Lo que es más, no se ve venir la imagen poética. Una de las cosas más bellas que he leído, y mire que he leído no demasiado, tampoco vamos a exagerar, pero sí algo. Eso fue una cosa que me sorprendió de Stephen King, su manejo del lenguaje. La forma de usar un lenguaje concreto para crear imágenes cargadas de belleza. Es de las cosas que más me cuestan como escritora. 

Lo que me lleva a otro punto, es que este autor, es una escuela. Definitivamente quien tenga intenciones de escribir debe leerlo. La forma de estructurar el libro, de mezclar la historia con la ficción, de usar la música y otros elementos de cultura popular. Desde las marcas de los carros, hasta los televisores. El personaje viaja a 1958 y la verdad uno se siente allí. En ese momento. 

Gran creador de ambientes y de personajes. King es un maestro atrapando al lector en su red. Una cosa que valoré mucho fue el no ver el final venir. Cosa difícil, en un mundo en el que creemos haberlo visto todo. 


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