domingo, 19 de junio de 2016

Rimbaud


Poeta homenajeado en el 26º Festival Internacional de poesía de Medellín.

Arthur Rimbaud realizó casi toda su obra en un período de cuatro años. El que hoy es considerado el poeta que cambió para siempre los esquemas de la poesía, el que liberó los versos y se autodenominó “veedor”, tenía apenas veinte años cuando abandonó la literatura. Su vida estuvo marcada por las contradicciones. De pequeño fue un niño prodigio, obediente, premiado en la escuela, que dominó el latín al a perfección desde muy pequeño, pero en su alma se forjaba ya el deseo de escapar y ser libre, de huir de un hogar roto.  Su padre fue un militar  al que sólo llegó a ver esporádicamente y que eventualmente los abandonó por completo. Su madre siempre fue dura e intolerante.

Rimbaud intentó escapar de su hogar por primera vez a los quince años, pero la empresa se vio frustrada entre otras cosas por la Comuna de París. Regresó a  Charleville, donde quedaba la granja de su madre y se dedicó a escribir sobre el ansia de escapar, sobre el deseo de romper con todo, sobre el espíritu. Rimbaud estaba convencido de que había un aspecto desconocido del alma humana que sólo algunos podían percibir y en esa búsqueda centró su obra. La “libertad libre” como la llamó, cosa que también se unió a su anarquía política, su desdén por la monarquía y su constante burla de los burgueses.

Entre 1871 y 1873 Arthur Rimbaud vivió un romance con el también poeta Paul Verlaine. Fue una relación desenfrenada, marcada por el exceso constante. No tuvieron reparo en demostrar su afecto en público y causar escándalo, hicieron poesía juntos que la gente condenó como vulgar y llegaron incluso a hacerse daño con cuchillos. Rimbaud además torturaba a Verlaine por su aspecto físico y lo llamaba parte de su experimento de saturación de los sentidos. Finalmente en 1873, Verlaine amenazando con suicidarse  lo hirió en el brazo con un arma. Rimbaud regresó a casa de su madre y fue entonces que escribió el poema en prosa: Una temporada en el infierno. Su último trabajo, Iluminaciones, lo compuso casi inmediatamente, el mismo Verlaine se encargaría de publicarlo.

El por qué Rimbaud dejó de escribir poesía siempre será un misterio. Una respuesta que quizás ni él mismo hubiese podido dar. Por qué escribimos poesía y cómo lo hacemos es algo que va más allá de la técnica, lo que no quiere decir que esta no importe o sea superflua. En el caso de Rimbaud antes de dedicarse a desafiarla y quebrar sus paradigmas la dominó completamente. Escribir poesía no es sólo una manera de decir las cosas o de pintar imágenes con palabras, es plasmar lo que hay en el alma de quien la compone. La poesía nace cuando se gesta en lo profundo del alma una idea, una verdad propia que hay que decir al mundo. Es una necesidad. Una urgencia. El producto de la reflexión y de la pasión, incluso de la represión. A veces de todo junto.

Rimbaud fue un poeta que habló por lo humano y desde lo humano. Con su poesía diseñó el laberinto de su búsqueda. Un laberinto en que nos hemos perdido sus lectores, reconociendo en sus palabras el lenguaje de nuestra propia alma. Quizás su experiencia lo agotó y por eso dejó la pluma. Arthur Rimbaud terminó sus días como un hombre retraído y callado que amasó una fortuna nada despreciable como comerciante en África. Murió a los treinta y siete años de un cáncer en la pierna.

El legado de Rimbaud vas más allá de las dimensiones de su trabajo, de la capacidad atemporal de conmovernos, de empujarnos a pensar y a buscar dentro de nosotros mismos. Quizás sea imposible definir lo que es la poesía, y si a ver vamos poco importa hacerlo, lo que importa es que la poesía ayuda a darle forma a lo indefinible. La poesía nos reconcilia con nuestro lado oscuro y le da más impacto a nuestros momentos de brillo. Su poder insospechable nos enseña a amar y canaliza la rabia. No resuelve nada, quizás, pero sí aplaca el miedo. La poesía es como la vida. Un gran viaje. Rimbaud fue y siempre seguirá siendo una nave. Ebria como su barco, en el que viajamos a nuestras propias profundidades.



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